El estrés y la pérdida del pelo

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El estrés o stress en las personas que se enfrentan a momentos traumáticos o situaciones difíciles afecta notablemente a su vida normal por angustia, ansiedad, tristeza o inseguridad, entre otros. Sin embargo, no afecta sólo a la mente y al estado psicológico, sino que el stress también afecta al cuerpo y en muchas ocasiones se manifiesta, por ejemplo, a través de una repentina pérdida del cabello. En algunos casos en que el pelo de los famosos manifiesta problemas, popularmente se aduce al estrés como causa genérica. Ello ha favorecido que se creen ideas falsas sobre la manera en que afecta a la caída del pelo.

La pérdida de pelo por stress es la consecuencia de un proceso conocido como efluvio telogénico. Este proceso se caracteriza por una pérdida repentina del pelo, causada por una interrupción del ciclo normal del crecimiento del pelo.

Causas de la caída del pelo por stress
Esta interrupción es a menudo el resultado de un trauma que provoca que un gran número de folículos pilosos entren en una etapa telógena o de descanso y entonces se llegue a perder mucho pelo. La fase telógena puede durar de 6 a 12 semanas, o prolongarse durante mucho más tiempo si no se trata adecuadamente y suele afectar más a las mujeres que a los hombres. Los factores de estrés que pueden conducir a la pérdida temporal del cabello, pueden ser:

  • Un accidente
  • La tensión producto de actividad laboral excesiva
  • El divorcio
  • La muerte de un familiar, amigo o cónyuge
  • Problemas financieros
  • El nacimiento de un hijo
  • Una enfermedad grave o una cirugía

 

Ciclos de crecimiento del pelo
Para entenderlo mejor se pude decir que el pelo crece por ciclos que se repiten sucesivamente. Cada ciclo se divide en 3 fases: La primera es conocida como fase anágena o de crecimiento. Normalmente el 85 por ciento del pelo de la cabeza está en la fase de crecimiento en un momento dado. El cabello puede crecer a un ritmo de aproximadamente 5 centímetros por año.

Cuando esta etapa termina, comienza la segunda fase catágena o de transición, que dura entre 1 y 2 semanas, tiempo durante el cual el folículo reduce su diámetro normal y la raíz se disminuye. Finalmente llega la fase de reposo, que es la que se ve afectada por situaciones como el stress.

Este período puede durar cinco o seis semanas. Aunque el pelo no crece en esta etapa, la papila dérmica se queda en la fase de reposo por debajo del cuero cabelludo. Al final de esta etapa, el folículo piloso entra nuevamente en una fase de crecimiento, cuando la papila dérmica y la base del folículo se unen de nuevo y dan comienzo a la formación de cabello nuevo.

Todo este proceso no se da de forma uniforme en todo el cuero cabelludo. Cada cabello puede estar en una etapa diferente del ciclo en comparación con otro grupo de pelos adyacentes. Es por esta razón que la interrupción en el ciclo normal de crecimiento del pelo se da en una zona específica de la cabeza.

Es una situación temporal
La caída del pelo por stress es afortunadamente una situación temporal que puede ser tratada y corregida. Debido a la forma en que se da todo el proceso del crecimiento del cabello, puede ser que cuando se presente la pérdida del cabello la situación de stress ya se haya superado o resuelto.

No obstante, en muchas personas debido a su personalidad y a la forma particular en que afrontan las situaciones traumáticas, puede ser que los estados de stress, y por consiguiente la interrupción del ciclo normal de crecimiento del pelo, sean más prolongados, por lo que es importante estar seguro de que se trata de una situación producida por stress y no por que se estén experimentando los primeros efectos de la alopecia.

Se debe consultar siempre a un especialista capilar para conocer las razones reales de la pérdida del cabello y no auto diagnosticarse, pensando que es simplemente el resultado, por ejemplo, del stress por excesivo trabajo. Una vez detectado el origen, en el caso de que dicha pérdida sea debida a una situación traumática, se aconseja: realizar ejercicio diariamente para producir endorfinas que ayuden a reducir el stress, dedicar tiempo para reflexionar y escribir sobre la situación que nos preocupa, recibir sesiones de masaje corporal para relajar el cuerpo y la mente, tratar de entender y enfrentar la cuestión que nos afecta, y acudir a centros capilares especializados para recibir tratamientos que ayuden a mantener saludable el cuero cabelludo.