Microinjerto FUE: el implante de pelo de los deportistas

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Está demostrado: cada vez que un deportista decide introducir un cambio en su estilismo capilar se convierte en noticia, y más aún en los casos en los que ese “nuevo look” es el resultado de haberse sometido a una intervención de microinjerto, con el objetivo de solucionar sus problemas de pérdida de cabello. El implante capilar consiste en la extracción del cabello de un área donante más poblada (generalmente la parte posterior de la cabeza, donde el pelo está codificado genéticamente para no caerse), para injertarlo en las áreas en las que hay un problema de alopecia (zona receptora).

El ejemplo más reciente lo tenemos en la repercusión mediática que ha tenido la nueva imagen del tenista Rafa Nadal, quien ha lucido en sus últimas apariciones públicas un cabello mucho más corto del que nos tenía acostumbrados, sin rastro de su característica y legendaria media melena, que era su principal seña de identidad dentro y fuera de la pista. A nadie pasó inadvertido este cambio de aspecto, con un cabello prácticamente “al uno”, y enseguida las redes y los medios (desde los generalistas a los digitales, pasando por la prensa deportiva y publicaciones como la revista “Hola”) comenzaron a recoger y comentar este nuevo look y a dilucidar la causa que lo había propiciado: un implante de pelo.

El nuevo aspecto capilar de Nadal apunta a que, al igual que otros profesionales del deporte, el tenista ha optado por someterse a la técnica FUE (extracción de unidades foliculares) de microinjerto capilar, un procedimiento no sólo eficaz (con ella se consigue lucir al cabo de aproximadamente 8 meses una cabellera con un aspecto muy natural) y, lo que es más importante, permanente, sino que además resulta perfectamente compatible con la rutina de los deportistas: es rápida (la intervención dura una media de 3-4 horas); se realiza de forma ambulatoria, así que no requiere ingreso; se aplica anestesia local; es compatible con otros tratamientos o técnicas médicas que se puedan estar siguiendo y permite reanudar las actividades cotidianas inmediatamente y las que implican un esfuerzo físico pocos días después (unos quince días, aproximadamente), de ahí que, en el caso de los deportistas, se pueda ajustar a sus periodos de descanso o cuando están fuera de temporada, por lo que no interfiere en su ámbito profesional. 

Implante FUE: extracción individualizada de folículos

A diferencia de la otra técnica que se emplea para realizar el microinjerto -la de tira, STRIP o FUSS, en la que se extrae una tira de piel en la zona donante (realizando una sutura que deja una cicatriz casi imperceptible)-, en la técnica de implante capilar FUE se obtienen los folículos de forma individualizada (mediante el uso de micro-bisturís cilíndricos), por lo que el impacto en la zona es menor (no se necesita sutura ni quedan cicatrices). Esta técnica está especialmente recomendada en los casos en los que haya que cubrir poca cantidad de pelo o alopecias de poca extensión (de ahí que posiblemente sea a la que han recurrido la mayoría de los deportistas que se han sometido a ella), y para realizarla es necesario afeitar la zona donante.

Una de las innovaciones más recientes de la técnica FUE ha sido la incorporación del robot ARTAS, una tecnología que permite la automatización de todo el procedimiento de la obtención de los folículos.

Con ello se consigue reducir la duración de la intervención y, también, aplicar la técnica en áreas mayores. Otras ventajas de la técnica FUE robotizada es que hace que el impacto en la zona donante sea menor y permite una mayor supervivencia de los folículos trasplantados.

Los futbolistas, “a la cabeza” del implante capilar

Aunque la demanda de este tipo de intervención ha crecido de forma considerable en los últimos años, sobre todo entre la población masculina, curiosamente es el sector del deporte en el que se dan más casos de personajes con proyección pública que han optado por esta solución para atajar y solucionar sus problemas de pérdida de cabello. El delantero del Manchester United y de la selección inglesa, Wayne Rooney, podría ostentar con todo mérito el título de pionero en este sentido ya que no sólo se sometió a esta intervención en 2011 sino que lo hizo público a través de sus redes sociales. “Quiero confirmar a todos mis seguidores que me he hecho un trasplante de pelo. Me iba a quedar calvo con solo 25 años, así que ¿por qué no? Estoy encantado con el resultado”, publicó en su cuenta de twitter junto a una foto en la que se apreciaba claramente su cabeza enrojecida como consecuencia del procedimiento.

Al igual que Rooney –aunque no fueron tan sinceros ni comunicativos como el deportista inglés-, otros futbolistas han recurrido a esta intervención para repoblar su cabeza. Es el caso del holandés Wesley Sneijder, que gracias a ella cambió su característico corte “al cero” por un look mucho más denso y abundante. Otro tanto ocurrió con el actual guardameta del Oporto, Iker Casillas quien, aunque nunca lo llegó a reconocer abiertamente, mejoró mucho el aspecto de su cabellera tras someterse a un microinjerto. El implante también parece ser una técnica que goza de bastante popularidad entre los entrenadores: Jürgen Klopp, Tata Martino o Diego Simeone son algunos ejemplos de hombres que han mejorado (y rejuvenecido) su aspecto por medio de un injerto capilar.

Ahora, con el microinjerto de Nadal, se podría decir que está técnica se ha extendido también a otras disciplinas deportivas y, seguro que el tenista manacorí no será el último en pasar a formar parte de esta peculiar “lista”…