Objetivo, que la primavera altere a tu pelo… solo lo justo

Actualidad Svenson Noticias
20 abril, 2018

Más allá de un tópico o frase manida, lo de “la primavera la sangre altera” es una forma de sintetizar los efectos que el hecho de disfrutar de más horas de luz, la subida de temperatura y esa “ebullición” que se vive en el ambiente característicos de esta época del año producen en nuestro organismo, obligándolo a reajustar sus ciclos.

Y en medio de este reseteo estacional, se puede decir que nuestro cabello vive su particular proceso de astenia primaveral: falta de energía (los folículos funcionan en “modo lento”), cansancio (pérdida de volumen), apatía (falta de brillo), estrés (tendencia al encrespamiento)…

Con este panorama, es obvio que los cuidados capilares deben adaptarse al calendario y para ello hay que empezar por el principio, esto, por la raíz y el cuero cabelludo. La piel que lo recubre es un blanco fácil para las agresiones medioambientales que en modo de alérgenos y otras partículas procedentes de la polinización de las plantas, polución y radiación solar, entre otras, pueden alterar su equilibrio, obligándole a reaccionar en forma de irritaciones, picores y descamaciones. Por suerte, cada vez hay más productos específicamente diseñados para esta zona, generalmente en forma de ampollas y lociones que no necesitan aclarado, pero también de champús con efectos “energizantes”. Todos ellos tienen el mismo cometido: aportar los nutrientes necesarios para que los folículos capilares funcionen adecuadamente y activar la circulación, clave para el correcto crecimiento y estado del cabello.

Y hablando de crecimiento del pelo, la creencia de que este se cae más en primavera es una verdad a medias: no es tanto que el cambio de estación esté directamente relacionado con el mayor “desprendimiento” de cabellos de la raíz sino que en este momento, coincidiendo con el aumento de las temperaturas, se suele producir un pico de renovación capilar que hace que se active el ritmo de crecimiento de nuevos cabellos y que aquellos que ya están “muertos” se depositen en el peine o cepillo con más facilidad. Sí es cierto que, sobre todo en las mujeres, el cambio estacional puede asociarse a alteraciones hormonales que favorezcan una caída mayor de la habitual, pero suele tratarse de un tema puntual y pasajero. En cualquier caso, no está de más alternar los productos de cuidados habituales con otros que incluyan ingredientes activadores o anticaida, tanto para evitar que el problema vaya a más como para aportar un plus de “alegría” al cabello.

Como plan de acción para ayudar a nuestro pelo a superar el trance primaveral, hay que intensificar un gesto que a la mayoría se nos olvida, pero del que cada vez hay más evidencias sobre sus efectos beneficiosos: masajear el cuero cabelludo. Cualquier momento vale: al aplicar el champú, al repartir el contenido de las ampollas o lociones, cuando estés viendo la tele… Es muy sencillo: se hace con las puntas de los dedos y trazando círculos sobre la zona. También es muy importante vigilar que en la alimentación no haya déficits de nutrientes como el hierro, la biotina o el selenio, directamente relacionados con la salud capilar. Y, fundamental, no añadir más agresores a la estructura capilar (abuso de planchas y secador, decoloraciones, alisados y otros tratamientos agresivos…). ¡Bastante tiene tu melena con el ataque del calor, los pólenes y otros agentes primaverales!