El microinjerto capilar, una técnica en auge en época de crisis

Actualidad Svenson Noticias
1 junio, 2010
  • El índice de éxito del microinjerto capilar es actualmente del 98%, lo que indica que la técnica es cada vez más depurada para ofrecer al cliente el mejor resultado
  • Cada vez son más las mujeres que deciden someterse a este tipo de intervención por problemas de caída de cabello, debidas, entre otras causas al estrés y al tabaco
  • Tan importante es el microinjerto en sí como la cicatriz en la zona donante. En este sentido es muy importante que se cuente con una técnica de sutura muy depurada que haga imperceptible la cicatriz para contar con un resultado lo más estético posible.

A pesar de la crisis económica en la que nuestro país está inmerso, cada vez son más las personas, tanto hombres como mujeres, que deciden someterse a un microinjerto capilar para así poner una solución definitiva sus problemas de caída de pelo.

Es sabido que en época de “vacas flacas” las personas dedican más recursos a verse mejor estéticamente puesto que es más difícil poner en práctica otro tipo de caprichos como son los viajes de vacaciones.

En este sentido, la técnica del microinjerto ha ido perfeccionándose cada día con el fin de que el paciente que se realice este tipo de intervención tenga el mejor resultado posible.

La evolución no se centra sólo en la mejora de las técnicas de trasplante de cabello -que actualmente tienen un índice de éxito del 98%-, sino también en el resultado final, haciendo invisibles los signos de que se ha realizado una intervención quirúrgica en el cuero cabelludo.

Un terreno donde cada vez hay más mujeres

Aunque el microinjerto capilar es un terreno predominantemente masculino, las mujeres poco a poco se animan a realizarse este tipo de intervención. Actualmente el 86% de las personas que se someten a esta intervención son hombres y el 14% mujeres, aunque esta última cifra se incrementa paulatinamente. De hecho, aquellas con edades comprendidas entre los 35 y los 40 años, y residentes sobre todo en zonas urbanas, son las que en mayor medida recurren esta técnica tras sufrir problemas de caída de cabello debidos, entre otras causas al estrés y el tabaco.

Técnicas muy depuradas
El microinjerto capilar consiste en extraer una tira de pelo de la parte posterior de la cabeza (zona donante, que normalmente son cabellos codificados genéticamente para vivir toda la vida) para luego insertar la raíz en las zonas más despobladas dándoles el mismo ángulo y dirección del cabello original consiguiendo un aspecto natural y estéticamente perfecto.

Dado que es necesario unir estos dos extremos de la zona donante tras la intervención, es muy importante que se cuente con una técnica muy depurada de sutura que haga imperceptible la cicatriz, para contar con un resultado lo más estético posible.

“A las cicatrices tras cirugías en el cuero cabelludo de este tipo no se les ha dado la importancia que se merecían hasta el momento”, apunta el Dr. Carlos Velasco, el doctor Carlos Velasco, director médico del área de cirugía capilar de Svenson. “Esto ha sido así porque aunque el resultado no sea el esperado, quedan cubiertas por el pelo”.

Mientras que en las primeras intervenciones de microinjerto capilar, hace unos 15 años, las cicatrices eran totalmente visibles, actualmente existen técnicas que hacen que sean totalmente imperceptibles, lo que mejora la calidad del resultado de la intervención.

“La sutura en la zona donadora del cuero cabelludo cuando se realiza un trasplante de pelo es de gran importancia, puesto que no sólo hay que cuidar el resultado del microinjerto, sino la cicatriz que dejamos al extraer el cabello”, indica el director médico del área de cirugía capilar de Svenson, que ha participado en el XIII Congreso de la European Society of Hair Restoration Surgery (ESHRS) que se ha celebrado recientemente en Viena (Austria) y que ha reunido a más de 200 profesionales.

“No se trata de cerrar la herida sin más a través de la unión de las partes, sino de invisibilizar la cicatriz lo máximo posible y, a ser posible, hacerla totalmente imperceptible”, indica el Dr. Velasco. “Esto se hace de tal forma que al unir la parte superior e inferior de la parte donante, dejando el doble de margen de distancia en la primera que en la segunda, y pasando la aguja de forma superficial para que no se dañen los folículos, cuando se produzca la normal retracción del tejido se una perfectamente sin sobreponerse, quedando así los bordes unidos sin que se hinche la cicatriz”.

Más allá del microinjerto
La elasticidad del cuero cabelludo de la persona, el número de cirugías previas en la misma zona y el grupo étnico son algunas de las razones que van a limitar el ancho máximo de la zona donante a la hora de realizarse un microinjerto capilar.

“Las personas de raza negra tienen más problemas de cicatrización que otras etnias”, subraya el Dr. Velasco. “Además, tenemos que tener en cuenta que este tipo de sutura no se limita sólo al microinjerto, sino que puede llevarse a cabo en cualquier tipo de cirugía en el cuero cabelludo, como las correctivas tras un accidente”.

También son muchas las personas que, tras realizarse intervenciones de este tipo en el pasado, se someten ahora a otras nuevas con el fin de corregirlas cicatrices visibles realizadas en el pasado. Según indica el director médico del área de cirugía capilar de Svenson, “normalmente aprovechan una nueva intervención de microinjerto para invisibilizar las suturas hechas con anterioridad”.